Amanecer en el infierno
La redención no
existe para tipos como yo; estoy lo bastante ocupado en mantenerme lejos de la
cárcel. En el edificio solo viven drogadictos, alcohólicos, chulos y putas, generando
un panorama lo bastante amplio sobre la miseria de nuestras vidas. Inevitable
es despertar a cualquier hora del día después de un pinchazo en la vena del
brazo izquierdo, asqueado, sórdido y angustiado; suplicando una dosis más,
esperando un día no abrir los ojos y despertar en el infierno. El mundo que
habitaba, no era un mundo humano, tal vez por eso buscaba la muerte a cada
instante.
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