El hastío
jueves, 26 de septiembre de 2013
jueves, 19 de septiembre de 2013
La dama del vestido blanco
Ella colocó la cocaína sobre la mesa de cristal; de su bolsillo extrajo una pequeña navaja para cortarla-lucía hermosa en aquel vestido blanco- con sumo cuidado preparó dos líneas nada despreciables, enrolló un billete e inhaló sin disimulo. Me levanté, coloqué la mirada al horizonte. La ciudad lucía imponente desde la ventana de aquel departamento. El ambiente era lúgubre, frío. Solo una pequeña lámpara alumbraba su pálido rostro y aquellos ojos tristes que tanto me excitaban. Me acerqué a ella, comencé a besarle. Acaricié la blanca piel de su maduro cuerpo, la despojé de sus bragas, y nos entregarnos a los brazos de la noche.
martes, 17 de septiembre de 2013
La espera del efímero segundo
Extasiado después de aquella noche donde amanecimos ebrios de sexo, veo su caminar desnudo por la habitación. Mis estúpidos ojos no pueden evitar mirar su candente culo ir de un lado a otro mientras su boca sostiene -bajo los hermosos carnosos labios rojos recién pintados- un cigarrillo de "crogiolo".
No puedo dejar de magrear con avidez su cuerpo haciendo que regrese a la cama para darle un follón más; sencillamente es una "diosa" cuando nos entregamos a los placeres del momento. Extasiado, poso la mirada en el horizonte, tomo la ropa, me visto, para jamás volverla a ver.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)