martes, 17 de septiembre de 2013

La espera del efímero segundo


Extasiado después de aquella noche donde amanecimos ebrios de sexo, veo su caminar desnudo por la habitación. Mis estúpidos ojos no pueden evitar mirar su candente culo ir de un lado a otro mientras su boca sostiene -bajo los hermosos carnosos labios rojos recién pintados- un cigarrillo de "crogiolo".
No puedo dejar de magrear con avidez su cuerpo haciendo que regrese a la cama para darle un follón más; sencillamente es una "diosa" cuando nos entregamos a los placeres del momento. Extasiado, poso la mirada en el horizonte, tomo la ropa, me visto, para jamás volverla a ver.



No hay comentarios:

Publicar un comentario