martes, 19 de noviembre de 2013

Ganas de comernos al mundo

Las formas en que ahora nos organizamos y nos comunicamos mediante las nuevas plataformas digitales y el uso de las redes sociales han cambiado las maneras en que ahora se concibe el concepto de trabajo. Trabajar ahora se ha convertido en un proceso dinámico, innovador y divertido donde las debilidades de un colaborador se pueden complementar con las fortalezas de otro.

La tecnología responde ahora a las nuevas plataformas de consumo que se dan en el contexto global digital. Las relaciones se basan ante todo en el compromiso y la responsabilidad para con el otro. “Tú necesitas lo que yo tengo, y yo necesito lo que tú tienes”.

De acuerdo con Alvin Toffler, escritor y teórico norteamericano en su libro La tercera ola, define el término prosumidor, el cual nos hará comprender las nuevas formas de consumo en el entorno digital: “Los prosumidores son personas que consumen lo que ellos mismos producen; en lugar de venderlo, es para su propio uso”.

Julián Woodside, catedrático del Claustro de Sor Juana ha comentado acerca de cómo internet es un mero reflejo de la sociedad, de sus pautas de comportamiento y evolución a través de las nuevas tecnologías de información en comunicación (TIC).

Lo subraya acertadamente Jesús Galindo: “El ciberespacio es un escenario donde múltiples sistemas de información tienen un nuevo nicho para difundirse, a gran velocidad, con impecable fidelidad”.

Atrás ha quedado la imagen de aquel personaje intelectual encerrado con un mundo de conocimientos tras cuatro paredes; compartir es la premisa en “la era del conocimiento”. Es inevitable imaginar al arquetipo de “Godínez de oficina”, vistiendo trajes que no son de su agrado y haciendo todo aquello que no le gusta hacer.

El coworking busca generar ideas innovadoras de calidad y crear plataformas de vinculación por medio de talentos creativos. La tecnología construye nuevas redes de “mercados de confianza”. La “inteligencia social” puede ser definida como la importancia de rodearse de personas que estén interesadas en compartir objetivos comunes y existe una premisa en estas nuevas formas de trabajo: rodearse de personas más inteligentes.

Perder el miedo para alcanzar el éxito, arrojarse el vacío, caer y levantarse, aprender de los fracasos, sacudirse el polvo y levantar la cara son algunas frases que se estilan en las reuniones de emprendedores. El coworking trata de resaltar la importancia de las relaciones humanas en los procesos de trabajo. Las organizaciones ahora parten de la premisa de tomar acciones indispensables para satisfacer necesidades de acuerdo con la información del mercado.

El coworking o trabajo colaborativo fue un término acuñado por Bernie DeKoven en el año 1999, pero fue Brad Neuberg quien realmente lo difunde en 2009, ya que es a él a quien se le atribuye el primer espacio de coworking en San Francisco llamado “Hat Factory”.

Jeff Howe, editor y colaborador de la revista especializada en tecnología “Wired” publicó en 2006 un artículo llamado “The rise of crowdsourcing”. Howe expone en su artículo el poder de convocatoria que tienen ahora las multitudes con el uso de las nuevas plataformas digitales y define el crowdsourcing como:

"La externalización, por parte de una empresa o institución, de una función realizada por un empleado a un grupo indefinido (y normalmente grande) de personas mediante una convocatoria abierta. Esta externalización puede tomar la forma de una producción-de-iguales cuando el trabajo se realiza de forma colaborativa, pero también puede llevarse a cabo de forma individual".

El coworking particularmente está dirigido a los trabajadores independientes (freelance), a las personas que trabajan usando el teletrabajo o a los emprendedores. Difícilmente un emprendedor cuenta con el capital necesario para invertirlo en su proyecto y ejecutarlo a corto plazo.

El coworking permite trabajar por proyectos sin necesidad de contratos ventajosos compartiendo costos y ganancias en porcentajes proporcionales para cada miembro de la organización. El coworking permite y fomenta la independencia y libertad al momento de llevar a cabo un proyecto.

Una de las ventajas del coworking es que te permite trabajar desde cualquier lugar que tenga acceso a internet, haciendo uso de las nuevas plataformas digitales. Ya no es necesario pasar de 8 a 12 horas en la oficina. El trabajo colaborativo permite administrar el tiempo, horas de trabajo y fechas de entregas de los proyectos. Aquí ya no tendrás que soportar los gritos desesperados de tú jefe; aquí tú eres el jefe.

Los espacios de coworking permiten entablar relaciones personales afines, conformando y organizando equipos multidisciplinarios de trabajo. Además permite compartir y ahorrar costos, ya que los espacios destinados al coworking están equipados con todas las necesidades que pueden existir en una oficina: sala de juntas, conexión a internet, instalaciones cómodas y un ambiente relajado de trabajo.

En México últimamente se le ha dado mayor espacio y difusión al desarrollo y futuro crecimiento de la cultura emprendedora. Lugares como Startup Weekend se postulan como la mejor experiencia educativa para emprendedores.

Startup Weekend es una red global de líderes y emprendedores apasionados con la misión de inspirar, educar y empoderar a las personas, equipos y comunidades sobre cultura emprendedora El espacio invita a compartir ideas, formar equipos y crear startups.

O Startupdrinks, cuyo objetivo es reunir un mundo de ideas bajo un mismo techo, donde mes a mes, la comunidad emprendedora se da cita en distintos bares de la república mexicana; el único requisito es traer un concepto innovador y compartirlo con personas de mayor experiencia -conocidos como mentores- para saber cómo le han hecho, buscando crear sinergia de conocimientos y ofrecer soluciones de negocio.

A estas reuniones asisten diversidad de personajes, desde estudiantes deseosos de conseguir financiamiento para llevar a cabo sus proyectos, así como mentores, inversionistas, aliados estratégicos y viejos lobos de mar dentro de la cultura emprendedora. Se platica bajo el calor de una copa mientras la música suena bajo las luces tenues; la finalidad es romper el hielo. Sorbo tras sorbo, el conocimiento fluye de una boca a otra.

Una startup se define como una organización de carácter multidisciplinario, donde se sugiere que en menos tiempo, con poca cantidad de recursos, pero que cuenta con una gran cantidad de conocimientos, se encuentre el mejor modelo de negocio, para después, con la ayuda de un “ángel” se ponga a disposición el capital de inversión necesario para impulsar el proyecto.

Estos eventos generalmente son patrocinados por incubadoras de empresas, principalmente dirigidas por personas que están dispuestas a invertir su dinero, siempre y cuando la idea sea atractiva y redituable a corto, mediano y largo plazo.

Los emprendedores solo cuentan con una idea, pero esa idea podría ser capaz de revolucionar al mundo. El conocimiento, ante todo, debe compartirse en la llamada “era del conocimiento”. Es el nuevo orden mundial que se establece tras el monitor, el lugar donde no existen las banderas, y las guerras se llevan a cabo a golpes de teclado.

La innovación es trabajar para que las cosas sucedan; no esperar, sino buscar la oportunidad. La innovación fomenta y acompaña los cambios en una organización, pero necesita de otros factores como diversión, pasión y espíritus aventureros que buscan el crecimiento fomentando las relaciones abiertas, pero sobre todo, la comunicación.

Tom Serres, CEO de Rally.org y quien por medio de su organización se encarga de recaudar fondos para llevar a cabo acciones sociales en beneficio de las personas más necesitadas menciona:

“Todos queremos ayudarnos. En este mundo hay lugar para todos. Más que maquinas necesitamos humanidad; la gente tiene el poder de crear la felicidad. Sin valor no puedes hacer nada, debes tener el valor para seguir adelante; coraje para ponerte de pie por lo que crees”.

Por medio de la comunicación y la organización, estos nuevos equipos de trabajo buscan la manera de conformar sus propios equipos colaborativos y creativos. La comunicación permite integrar los recursos necesarios y analizar las necesidades organizacionales destacando la importancia de esta disciplina como factor estratégico para la organización.

La comunicación permite planificar y diseñar las acciones pertinentes con la finalidad de desarrollar un plan estratégico, con la finalidad de que la organización obtenga el retorno de inversión mediante la Propuesta Única de Venta. En suma: qué te ofrezco y qué me puedes dar, una especie de trueque en este paraíso digital.

Los emprendedores no precisamente lo que buscan es tener una cuenta abultada en el banco que les permita darse una vida de grandes lujos. Stanley Yang, después de haber puesto a la venta su empresa Triscend pudo haber tirado la toalla, pero decidió seguir en la pelea.
“Esta vez la cuestión no solo sería hacer dinero, quería un objetivo más grande: hacer algo en pro de la especie humana”, comenta Yang.

Son personas con ganas de comerse al mundo, no solo movidos por interese económicos, sino también por razones sociales. El conocimiento no puede permanecer inmóvil en el entorno digital contemporáneo.

El comunicólogo no puede ser ajeno a los avances tecnológicos, ya que ante todo debe tener la noción sobre el manejo del conjunto de técnicas, el denominado know how de las herramientas digitales para el desempeño adecuado de su profesión. Hoy la información llega a cualquier rincón del planeta en cuestión de segundos en la “aldea global”.

Hernán Moral en su libro Guía de orientación en el presente: hitos para la comprensión de la tecnociencia en la sociedad del conocimiento, menciona:

“Nuestras sociedades están cada vez más cómodas con la idea de que estamos ante un conjunto de nuevas reglas que constituyen un nuevo mapa de la realidad y, en consecuencia, un nuevo mundo, con la ventaja añadida de que este mundo se puede explorar sin salir de casa, con lo que uno puede ser cosmopolita en pantunflas, ganando batallas contra la injusticia a golpes de click.

“Pero esta perspectiva es tan tranquilizadora como falsa, ya que la era del conocimiento, esta Arcadia global, está siendo cartografiada por quienes la diseñan y la llenan de reglas, estableciendo sus límites y delimitando sus márgenes. Y eso no lo están haciendo, en general, los hippies del ciberespacio, sino las grandes corporaciones, oligarquías y grupos de poder a los que les interesa urbanizar este nuevo territorio para perpetuar su dominio; la construcción de un presente, de un mundo, no es tarea aleatoria ni ingenua”.

Hoy es posible establecer relaciones, proyectos y negociaciones del otro lado del mundo con solo presionar una tecla del ordenador. Son las ventajas del coworking o trabajo colaborativo. La revolución tecnológica ha transformado la manera en que ahora nos comunicamos y nos organizamos para trabajar en la era digital.

Ahora se habla de “consumo colaborativo” o de “capitalismo socialista” en el entorno digital, donde varias personas se unen para adquirir un bien o servicio. El futuro ha congregado al poder de las multitudes para presenciar que el mundo está cambiando más rápido de lo que pensamos.




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